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En los últimos años han aparecido varios conceptos en el mundo del vino, los denominados ecológicos, biodinámicos y naturales. En referencia a la cata sensorial, si el vino está elaborado de la manera correcta no tiene por qué existir ninguna diferencia, en cambio, sí existen diferencias en la obtención de la uva y en su proceso de elaboración.

La línea que separa a cada una de las formas de trabajar el viñedo es en cierto modo relativa, ya que tan sólo la agricultura ecológica y los vinos ecológicos presentan una firme definición establecida regulada a través del reglamento europeo.  La ausencia de una normativa esclarecedora en el resto de conceptos es la causa por la que los consumidores en ocasiones se sienten confusos con tantos calificativos.

Para poder comunicar que un vino es ecológico, es necesario que el viñedo tenga la certificación ecológica. En cualquier caso, una bodega puede obtener el certificado ecológico del viñedo pero expresamente de los vinos. La razón de esto, es el uso de sulfuroso, un compuesto de azufre y oxígeno empleado como aditivo en el curso de vinificación con el fin de depurar el color e intensificar el aroma entre otras cosas.

Para considerar a un vino como ecológico, el viñedo del que procede debe tener certificación ecológica, que especialmente restringe el uso de tratamientos de síntesis química contra plagas, como fungicidas o herbicidas. Sin embargo, sí que pueden emplear otros productos químicos en la elaboración del vino, pero en menores cantidades.

Existe una serie de requisitos a cumplir para tratar a un vino como ecológico: que en los cultivos se utilicen únicamente abonos orgánicos naturales, y que queden prohibidos los abonos minerales y la quema de restos de cultivo, ya que daña la conservación de la flora microbiana de la tierra.

Es inevitable afirmar que actualmente existe una tendencia al alza en el consumo de alimentación saludable y que respete el medio ambiente, y si de productos finales hablamos, el mercado de vinos ecológicos, biodinámicos y naturales es parte considerable de esta tendencia.

En cambio, todavía nos surgen ciertas dudas de cuáles son las diferencias entre los vinos ecológicos, biodinámicos y naturales. Por ello, desde Vinateros os detallamos algunas de las características diferenciales.

Vinos ecológicos

Los vinos ecológicos no utilizan prácticas combativas e invasivas en los viñedos, en los que están prohibidos cualquier tipo de producto tóxico como herbicidas, pesticida o fertilizante.

Únicamente se pueden utilizar productos dedicados a la prevención de plagas y enfermedades que estén regulados por las certificadoras. También se permite el uso de ácido tartárico y la agregación de anhídrido sulfuroso para la corrección de acidez y conservación del mismo, pero con restricciones determinadas.

Vinos biodinámicos

Para que un vino o viñedo sea biodinámico, tiene que basarse en prácticas ecológicas. Los productos biodinámicos se rigen bajo un principio que dice que todo lo que viene de la tierra tiene que volver a ella tras el proceso de producción, sin que intervenga ningún proceso industrial.

Cuando hablamos de vino biodinámico hay que considerar que no solo hablamos del vino en sí, sino de una filosofía de vida basada en la ciencia, el trabajo y la auto sustentabilidad natural en una plena conexión entre la tierra y el espacio. Por ello, el uso de pesticidas o cualquier otro elemento químico en las vides está prohibido.

Vinos naturales

Los vinos naturales son vinos cuyas uvas son fermentadas únicamente con levaduras naturales propias de la uva. Al contrario que a los otros tipos de vinos no se admite la adición de anhídrido sulfuroso, ni corrección de acidez, azúcar o clarificación mediante el uso de coadyuvantes.

La principal diferencia en referencia a los vinos anteriores es que no hay ninguna certificación oficial que autentifique estos productos.

Si tras conocer sus diferencias te animas a probarlos. Ven a Enoteca Vinateros y disfruta de ellos!!